Ensayo sobre los modelos de negocio del Turismo Rural Comunitario

 

Ensayo sobre los modelos de negocio del Turismo Rural Comunitario

Desarrollo y compilación Patricia Breuer Moreno


El desarrollo de un turismo sostenible responde a las necesidades de los turistas y de las regiones receptoras presentes, a la vez que protege y mejora las oportunidades del futuro. Está enfocado hacia la gestión de los recursos de manera que satisfagan las necesidades económicas, sociales y estéticas, y a la vez respetan la integridad cultural, los procesos ecológicos esenciales, la diversidad biológica y los sistemas de soporte de la vida. El turismo en las regiones donde se desenvuelve es un factor de desarrollo local determinante, al ser una actividad generadora de divisas, multiplicadora del gasto del turista, y generadora de empleo, entre otros beneficios que trae consigo para el aumento de la calidad de vida en los territorios (Lorenzo L., Morales G, 2014). 

 

En la actualidad desde la demanda turística se manifiesta una mayor valoración de la vida rural, de apreciar las actividades de los actores sociales, de sus productos típicos y paisajes naturales, y una creciente preocupación por el cuidado del medio ambiente. En este sentido, aparece la oportunidad de vincular prácticas cotidianas rurales con la recreación en un medio natural y cultural auténtico aportando al desarrollo local, al fortalecimiento y articulación de negocios competitivos con sostenibilidad ambiental, viabilidad económica y valorizando el conocimiento tradicional y la cultural local (Gallo y Peralta, 2017).

 

Considerar al turismo como factor de inclusión e inductor del desarrollo, deberá ser la premisa que guíe al sector en el mediano y largo plazo, para planificar una oferta equilibrada y sustentable que responda a las expectativas de las comunidades anfitrionas y de la demanda turística (Román y Ciccolella, 2009).

 

El turismo rural comunitario (TRC) en América Latina es muy diverso, como lo son también sus comunidades. Hay lugares en donde se podrá conocer los procesos de elaboración del café o el cacao, en otros donde descubrir entornos naturales singulares (lagos, volcanes, páramos…), y/o descubrir las tradiciones y cultura de los pueblos originarios, o compartir el tiempo con una familia campesina. Lo que hace que cada lugar y experiencia sean única y particular.

 

El turismo rural comunitario es una realidad que va en aumento de manera cada vez más significativa en América Latina. Entendiendo el turismo rural como toda “actividad turística que se desarrolla en el medio rural, de manera planificada y sostenible, basada en la participación de las poblaciones locales organizadas para beneficio de la comunidad, siendo la cultura rural un componente clave del producto” (MINCET, 2008). La preservación de la identidad cultural es un elemento de diferenciación. Representa desde la demanda un complemento vivencial a las visitas turísticas tradicionales, y desde el lado de la oferta, una oportunidad para generar trabajo, ingresos complementarios y oportunidades de desarrollo para las comunidades participantes (González y García, 2013). Estas actividades traen beneficios sociales y económicos a las familias participantes de proyectos de TRC y un alto grado de satisfacción de los turistas y pobladores locales, resultante de una experiencia compartida en un contexto de respeto y enriquecimiento mutuo (Gallo y Peralta, 2017).

 

Hay una tendencia bien marcada donde las comunidades rurales se van organizado para ofrecer al visitante la posibilidad de conocer sus costumbres e identidad local, atractivos naturales, paisajes y sus recursos naturales, sus diferentes expresiones culturales, sus formas de organización o actividades productivas tradicionales vinculadas a la agricultura, la ganadería, la pesca, la producción artesanal o la gestión de los bosques. Cooperativas, familias campesinas, comunidades de los pueblos originarios, grupos de mujeres e iniciativas comunitarias de todo tipo se han organizado de forma colectiva para complementar y diversificar sus ingresos ofreciendo nuevas actividades turísticas. A través de estas formas de organización las comunidades son las últimas responsables y quienes deciden de forma soberana cómo se organiza la actividad turística en sus territorios. El turismo rural comunitario es una oportunidad para revalorizar la cultura de las comunidades rurales y acercase a su sabiduría construida durante largos años (Albasud, 2015).

 

 

Tanto en Chile como en Argentina, algunas de las estructuras o modelos de negocio utilizados en el turismo comunitario incluyen promoción de cooperativas y asociaciones vinculadas a comunidades indígenas en su gran mayoría. Las cooperativas son una estructura comúnmente utilizada en el turismo comunitario, ya que permiten a las comunidades locales tener una participación activa en la gestión y el control de las actividades turísticas. Las asociaciones también son una estructura comúnmente utilizada en el turismo comunitario en ambos países, y pueden ser formadas por un grupo de propietarios de casas rurales o empresas turísticas que trabajan juntos para promocionar el turismo en su área.

 

Por otra parte, las empresas privadas también pueden operar en el turismo comunitario, siempre y cuando trabajen en estrecha colaboración con las comunidades locales y promuevan el desarrollo sostenible. Los gobiernos locales también desempeñan un papel en el turismo comunitario, a través de la promoción y el apoyo a las actividades turísticas en sus respectivas áreas rurales.

 

Es importante tener en cuenta que, independientemente de la estructura o modelo de negocio utilizado, el turismo comunitario debe ser sostenible y respetuoso con la cultura y el medio ambiente locales.

 

Algunos ejemplos de estructuras o modelos de negocio de turismo comunitario utilizadas en Chile:

 

Turismo Lof Pulli o Espíritu Comunitario busca ofrecer a quienes los visitan, una oportunidad de conocer la cultura Mapuche, contada desde quienes heredaron de sus ancestros todo el conocimiento y sabiduría.

 

Cenak empresa que está desarrollando en tres dimensiones, el Turismo Indígena en la Región de Magallanes Chile y posicionándose a nivel nacional en este nuevo sector de la economía y la sociedad.

 

Pueblo Kawesqar Fundación: es una organización de derecho privado, sin fines de lucro, de Puerto Natales que busca contribuir al desarrollo de una sociedad más inclusiva y respetuosa de las comunidades indígenas y su cultura, mediante la realización de actividades y/o programas para el rescate, salvaguarda y visibilización de la cultura y el patrimonio vivo o inmaterial, así como del patrimonio natural o material que poseen los antiguos y nuevos Kawésqar.

 

Programa de Turismo Rural tiene por finalidad potenciar el rubro turismo rural como actividad conexa a la agricultura, conforme a los lineamientos actuales y dentro de la plataforma de instrumentos de INDAP (Instituto de Desarrollo Agropecuario), a fin de promover condiciones de apoyo y orientaciones técnicas en materias de asesoría, capacitación, transferencia y comercialización de los emprendimientos de los usuarios que han diversificado sus ingresos en este rubro.

 

Cooperativa de Turismo Rural Comunitario "Las Cuevas": Esta cooperativa, ubicada en la comuna de Pucón en la Región de La Araucanía, está formada por un grupo de habitantes del lugar que han unido esfuerzos para promocionar el turismo rural en su comunidad. Ofrecen hospedaje en cabañas y casas rurales, actividades de senderismo y paseos en caballo, y degustación de productos locales.

 

Asociación de Casas Rurales "Rutas del Pacífico": Esta asociación, formada por un grupo de propietarios de casas rurales en la Región de Valparaíso, trabaja juntos para promocionar el turismo en su área y ofrecer a sus visitantes experiencias auténticas y únicas. Ofrecen hospedaje en casas rurales y actividades como paseos en bicicleta, senderismo y degustación de vinos.

 

Empresa privada "Turismo Comunitario Patagonia": Esta empresa privada, ubicada en la Región de Aysén, ofrece actividades de turismo rural comunitario en colaboración con las comunidades locales. Ofrecen hospedaje en cabañas y casas rurales, actividades de senderismo y pesca, y experiencias culturales como degustación de productos locales y participación en fiestas y celebraciones tradicionales.

 

Gobierno local "Turismo Rural Comunitario Quilaco": El gobierno local de la comuna de Quilaco, en la Región de La Araucanía, ha implementado un programa de turismo rural comunitario en colaboración con las comunidades locales. Ofrecen hospedaje en cabañas y casas rurales, actividades de senderismo y paseos en caballo, y experiencias culturales como degustación de productos locales y participación en fiestas y celebraciones tradicionales.

 

Para formalizar una empresa de turismo rural comunitario en Chile, deberás seguir los siguientes pasos:

1.     Definir el tipo de empresa que se desea crear. En Chile, existen diferentes tipos de empresas, como sociedad anónima, sociedad limitada, sociedad en comandita, entre otros. Se debe elegir el tipo de empresa que mejor se adapte a las necesidades y objetivos buscados.

2.     Establecer un nombre para la empresa. Este nombre debe ser único y no debe estar registrado por otra empresa. Se puede verificar la disponibilidad del nombre a través del Registro Nacional de Chile.

3.     Diseñar el estatuto social. Este documento describe la forma en que funcionará tu empresa y debe incluir información como el objetivo de la empresa, la distribución de acciones y responsabilidades entre los socios, entre otras cosas. 

4.     Registrar la empresa ante el Registro Civil. Para inscribirla se debe presentar el estatuto de la sociedad, así como una serie de documentos adicionales como tu certificado de identificación y una certificación bancaria.

5.     Obtención del Número Único de Identificación Tributaria (RUT). El RUT es un número que te permite realizar trámites y operaciones tributarias y comerciales. Para obtenerlo, debes solicitarlo ante el Servicio de Impuestos Internos (SII).

6.     Registrarse en el SII y en la Seguridad Social. Una vez que tengas tu RUT, debes registrarte en el SII y en la Seguridad Social. Esto te permitirá cumplir con tus obligaciones tributarias y laborales.

7.     Abrir una cuenta bancaria. Para manejar el dinero de tu empresa, es recomendable que abras una cuenta bancaria a nombre de la misma.

8.     Inscripción en el SERNATUR (Servicio Nacional de Turismo) y en el Registro Nacional de Prestadores de Servicios Turísticos (RNPST) del SERNATUR a fin de adquirir los permisos y licencias necesarios. Dependiendo de la actividad que vayas a desarrollar, es posible que debas obtener permisos y licencias específicas para poder operar. Por ejemplo, si vas a ofrecer alojamiento en tu empresa, es posible que debas obtener una licencia de hospedaje.

9.     Contratación de personal, cumpliendo con las obligaciones laborales y previsionales que establece la ley.

10.  Diseñar un plan de negocios y promocionar a la empresa. Una vez que se haya formalizado la empresa se debe dar a conocer para atraer a los clientes. 


Programas del INDAP (Instituto de Desarrollo Agropecuario), SERNATUR (Servicio Nacional de Turismo) y ACHITUR (Asociación chilena de Turismo Rural) pueden ayudar a promover y orientar a los emprendimientos de Turismo Rural Comunitario.

Las comunidades rurales e indígenas enfrentan, día a día, problemáticas relacionadas con los ámbitos medioambientales, económicos y socio-culturales. El turismo comunitario y el turismo comunitario rural pueden ser una herramienta clave para el desarrollo local sostenible. Un aspecto fundamental en ambos casos es la valoración del estilo de vida y saberes tradicionales para el fortalecimiento de la identidad local. 

 

Desde esta perspectiva, se concibe a la actividad turística como una oportunidad única de re-valorizar y dar a conocer al mundo la gran riqueza que poseen las comunidades, especialmente, en cuanto a la diversidad y autenticidad cultural. El turismo se convierte en una industria que promueve el cuidado de los espacios naturales y sus impactos sólo pueden ser gestionados de forma comunitaria, con el trabajo colaborativo de todos los involucrados. Desde la perspectiva económica, el turismo logra generar ingresos complementarios, muchas veces mayores a otros medios de sustento, presentándose también como una nueva fuente de trabajo local en zonas rurales, que mitiga procesos como la migración de jóvenes a las ciudades para su subsistencia. Es fundamental incluir a todos los actores del mercado, para que apoyen los procesos de comercialización, generación de redes y capacitación. Estos procesos ayudan a mejorar los estándares y las políticas de desarrollo y conservación, concientizando a toda la industria para trabajar desde la perspectiva de las comunidades. El turismo rural comunitario (TRC) promueve que el visitante conozca de primera mano las realidades de la gente del lugar. Transformando un viaje en experiencias nuevas y auténticas gracias al contacto directo con personas que no viven exclusivamente del turismo y para el turismo. Esto permite que cada propuesta sea singular y única, y por tanto mucho más rica en experiencias y aprendizajes (Albasud, 2015). 

 

Una verdadera intervención en el desarrollo local de estas comunidades requiere de un equilibrio y una política cultural combinada con transformaciones socioeconómicas en las condiciones de vida de los productores pobladores como ser sus sistemas de riego, de cultivos, mejora de viviendas, iglesias, revalorización del adobe, festividades, interculturalidad, cosmovisión. Es fundamental reconocer que en el compromiso comunitario se encuentra la mejor oportunidad de preservar el carácter dinámico y vivo de la ruralidad. El ingenio y la organización comunitaria son claves para la sobrevivencia del grupo y representan la identidad y cultura de un lugar. Las propias comunidades, de manera organizada y asociativa, son las responsables de conservar su herencia constructiva y fomentar su desarrollo mediante el emprendimiento asociado a la promoción del turismo responsable. Una actitud responsable es la que debe conducir hacia el desarrollo de un turismo verdaderamente sostenible (Debreczeni, 2003). Por ejemplo, las propuestas patrimoniales en curso en Chile han generado una incidencia positiva e identidad étnica de las comunidades andinas en Chile forjando un sello distintivo. Acciones que lograron además posicionar y valorar su paisaje, mejorar su entorno, respetar el patrimonio arquitectónico, demostrar que se pueden gestionar nichos de interés turístico, económico, de servicios. Se evidencia aquí una oportunidad para el desarrollo de un turismo sostenible vinculado a la cultura andina, entendiendo que el turismo puede dar valor y proteger el patrimonio cultural y espiritual de las poblaciones de montaña (PNUMA, 2007). 

 

La interpretación del patrimonio natural y cultural es un proceso que puede contribuir muy favorablemente a la conservación y a la sostenibilidad, orientando y sensibilizando a las personas que visitan los lugares. Es además una vía hacia la recuperación de sabres, el fortalecimiento de las identidades y el encuentro intercultural (Gallo y Peralta, 2017).  Por lo mismo, tanto el turismo comunitario como el turismo rural comunitario contribuyen al desarrollo local de una comunidad, ayudando a la generación de empleo y oportunidades locales, abriendo nuevas fuentes de ingresos y de desarrollo profesional y personal, aportando a la disminución de la migración y al fortalecimiento de la identidad local lo que ayuda al arraigo local y cultural y disminución del despoblamiento. Se presenta como un medio para que las comunidades anfitrionas diversifiquen su actividad económica, generando ingresos adicionales y promoviendo el empleo (MINCET, 2008). 

 

Estas iniciativas tienen un impacto muy fuerte especialmente en las mujeres y los jóvenes, junto con la revalorización y conservación del patrimonio cultural y natural, poniendo en valor paisajes culturales y atractivos naturales. Los jóvenes y las mujeres participan de diferentes formas en los nuevos escenarios productivos. Las mujeres asumen una forma de participación diferente y más visible, provocando una ruptura del tradicional rol de la mujer rural antes limitado a los quehaceres diarios. Aparecen nuevas formas de identidad femenina relacionadas con su participación activa en la nueva realidad socio-productiva (Gallo y Peralta, 2017).

 

El proceso de creación de nuevos productos turísticos comunitarios, se centran en tres pilares: la organización social donde los jóvenes cumplen un rol fundamental como motores del desarrollo; la valorización de productos identitarios que permitan afrontar el mercado turístico con una gran fortaleza que singularice el destino; y la puesta en valor de atractivos naturales y culturales que sean los pilares del producto turístico (Crova y Peralta, 2013). 

 

Sin embargo, no se ha logrado aún tener impacto directo en el repoblamiento de los poblados del interior, ya que además se requiere generar estrategias y medidas concretas desde el Estado para que exista un desarrollo productivo en las zonas rurales. Queda mucho por hacer aún desde las comunidades y las autoridades involucradas, pero se marcó el camino y la dirección hacia dónde seguir trabajando. Hay que mejorar la conectividad para promover el turismo y asegurar mayor estadía en hostales adecuados con gente preparada en alimentación y hospedaje. Hace falta crear mayor conciencia en los guías turísticos, quienes se benefician del patrimonio material y no aportan a su limpieza y mantención. También se requiere publicidad y difusión en diversos idiomas, otorgando capacitación básica a funcionarios de frontera y encargados de turismo. “Las palabras patrimonio natural y cultural, paisaje, territorio y costumbres están cargadas de contenido e implican cuidado, preservación, estimulación, políticas especiales, comunicación, desafíos, valoración y orgullo”. (Nancy Alanoca Astigueta, Asistente Social en Libro Pueblos Andinos, 2018, p 9).

 

 

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